En uno de los pasajes más aleccionadores de Boris Godunov, la más reciente producción de La Fura dels Baus , Óscar —uno de los pretendidos terroristas que toman por asalto el foro en plena alusión a los sucesos ocurridos en el Teatro Dubrovka de Moscú en octubre de 2002—, afirma que “la guerra ya no es la continuación de la política con otros medios; la política es la continuación de la guerra con otros miedos”. Lo anterior se presta como preámbulo para abordar lo que acaso ha sido uno de los montajes más críticos de la agrupación catalana desde su consolidación en 1979, cuando convencidos del poder de la “creación participativa” decidieron incluir no sólo nuevos soportes tecnológicos en el desarrollo de sus montajes, sino también la integración de una suerte de espectador-actor que les condujo entonces al terreno de la acción post-performática. Acostumbrados a la “provocación” como punto de partida, los integrantes de La Fura concretaron esta vez un espectáculo...